Spider-Man: Un nuevo día: qué nos enseña sobre controlar las emociones y expresarnos
Les doy la bienvenida a Cine y Psico.
Para variar, fui al cine a disfrutar de Spider-Man: Un nuevo día, una de mis sagas favoritas del universo de Marvel.
Interpretado por Tom Holland, Spider-Man desarrolla un misterioso poder en esta historia que, desde la primera escena, da pistas de que nuestro protagonista tendrá que enfrentarse a un nuevo desafío. Todo esto ocurre mientras un enigmático criminal mantiene al espectador a la expectativa sobre su posible identidad.
Spider-Man y aquello que intentamos controlar
Al inicio de la trama, Peter Parker comienza a descubrir que algo le está ocurriendo: una serie de cambios hormonales que lo desconciertan. Mientras intenta crear un dispositivo para controlar las mutaciones de su ADN, realiza una prueba en las calles cercanas a su domicilio.
Sin embargo, los resultados no son los esperados y Peter se decepciona. Un momento después, se cruza en su camino con un individuo que lo observaba y que lo cuestiona:
«¿Qué tal si lo que intentas controlar es lo que necesita ser expresado?».
Ese mensaje tocó algo de mi pasado. La frase me recordó aquellas veces en las que prefería guardar silencio sobre temas importantes por temor a incomodar, ser criticada o iniciar una discusión en la que no quería participar.
Y entonces pensé: ¿cuántas veces intentamos controlar aquello que, en realidad, necesita encontrar una forma de expresarse?
Spider-Man: entre perder el control y encontrar el camino
Al ver cómo Peter Parker trabaja para crear un artefacto que inhiba ese lado suyo, ese poder que lo hace sentirse como alguien que puede llegar a ser sumamente peligroso, reflexioné sobre algunas ocasiones en las que mis propias palabras se me han escapado sin saber el impacto que podrían generar.
Porque es cierto: las palabras tienen poder, aunque sus efectos no siempre se perciban de inmediato.
Por ejemplo, puede doler un:
—No te amo.
Como el que le dice Mary Jane, interpretada por Zendaya, a Peter Parker después de leer su carta de amor.
Ante esto, retomo la pregunta que plantea la película:
¿Y si aquello que intentamos controlar es precisamente lo que necesita ser expresado?

Quizá, en ocasiones, lo que intentamos controlar no es aquello que sentimos, sino el miedo a lo desconocido: el miedo a no saber cómo manejar una situación después de haber dicho lo que realmente pensamos o sentimos.
No podemos controlar por completo el resultado de nuestras decisiones ni el efecto que nuestras palabras pueden generar. Sin embargo, sí podemos encontrar una mejor manera de expresar aquello que durante tanto tiempo hemos intentado silenciar, como lo hace Bruce Banner, Hulk, cuando decidió compartir su conocimiento dando clases en la universidad, quien por cierto tiene un conflicto similar al de Spider-Man: mantener bajo control un poder que puede causar mucho daño.
Cabe añadir que la interpretación de Mark Ruffalo en el papel de Hulk, también nos arroja un importante mensaje… Pero este tema lo dejo para otra más de mis reseñas.
Reflexión sobre la película Spider-Man: expresar también significa encontrar una dirección
En una de las escenas, Spider-Man decide utilizar su nuevo poder en lugar de continuar reprimiéndolo. En este caso, encauza sus habilidades hacia la protección de las personas que ama.
Y creo que ahí se encuentra una de las reflexiones que más me interesaron de Spider-Man: Un nuevo día.
No siempre se trata de eliminar aquello que nos asusta, sino de encontrar una dirección para aquello que llevamos dentro.
Mi reflexión final sobre la película va precisamente en esa línea: darle una intención y una dirección a aquello que intentamos controlar no solo puede ayudarnos a soltar el miedo ante lo que podría ocurrir, sino también a permitir que salga aquello que necesita ser expresado.
Y esto puede extrapolarse a muchas situaciones de la vida.
Para algunas personas puede tratarse de una habilidad que no se han atrevido a desarrollar por miedo al qué dirán. Tal vez aprender a tocar un instrumento musical, cambiar de profesión o simplemente hacer algo que siempre han querido hacer.
Para otras, puede significar cerrar el ciclo de una relación, decir algo que habían callado durante años o reconocer finalmente aquello que sienten.
Lo que sea que estemos evitando puede terminar encontrando una forma de salir a flote, tarde o temprano. Por eso, desde mi perspectiva, quizá lo más viable no siempre sea intentar controlar lo que ocurre dentro de nosotros, sino hallar la mejor manera de expresarlo y darle una dirección.
Y quizá esa sea una de las preguntas que Spider-Man: Un nuevo día deja abierta:
¿Qué pasaría si aquello que tanto intentamos controlar fuera, precisamente, lo que necesita encontrar una forma de expresarse?
Gracias por leer Cine y Psico. ¡Hasta la próxima!
Créditos de imágenes: S e n s a c i n e, V o C i n e s, C o n t r a M u r o.



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